
Estudou Direito em Granada e Madrid, onde conheceu e fez amizade com grande elementos da conhecida Geração de 27 como Salvador Dalí, Rafael Alberti e Luis Buñuel.
Poeta e dramaturgo muitas das suas obras têm por base temas rurais, reflexo da sua infância passada no ambiente rural Andaluz.
Depois de regressar dos EUA, onde estudou inglês e contactou com diversos grupos teatrais, formou a sua própria companhia de teatro de nome La Barraca, tendo enecenado obras dos grandes autores espanhóis e várias de sua autoria.
Aficionado aos toiros é sua a célebre frase: Creo que los toros es la fiesta más culta que hay hoy en el mundo e um dos seus mais famosos poemas é Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Este matador de toiros sevilhano, de quem García Lorca era grande amigo, morreu devido a uma gangrena consequência de uma grave cornada sofrida infligida a 11 de Agosto de 1934, na praça de toiros de Manzanares, pelo toiro Granadino, de ferro Ayala.
Preso por ser mais perigoso com a caneta do que outros com o revólver, foi assassinado com um tiro na nuca pelas forças nacionalistas a 19 de Agosto de 1936.
Para divulgar a obra e vida de Garcia Lorga, o Ayuntamiento de Granada criou a Casa-Museo Frederico García Lorca Huerta de San Vicente naquela que foi a casa de férias da família Garcia Lorca durante vários anos e onde Frederico Garcia Lorca terá escrito algumas das suas obras.
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías
La cogida y la muerte
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!